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Usted quiere mejorar el rendimiento de una plantilla y decide poner en marcha un plan de formación, pero los empleados ya empiezan a temblar pensando en unas aburridas e interminables sesiones de charlas sobre optimización y eficiencia. Sin embargo, existe un camino alternativo, ir al teatro. O hacer incluso algo mejor: llevar el teatro directamente a la empresa.
La idea, denominada “Teatro a la Carta”, procede de Canadá y se puso en marcha hace 20 años. Desde entonces se ha extendido a todo el mundo y ha dado lugar a unas 4.000 representaciones. Más de 1.000 empresas han disfrutado de sus servicios. En Barcelona opera desde 1999 a través de la compañía Acto Seguido.
Las representaciones pueden tener lugar directamente en la sede de la empresa. Por eso, los actores suelen trabajar sin decorado, para poder interpretar en cualquier sitio. Los "guiones a medida" son el servicio más requerido porque se adapta más a las exigencias del cliente. El único tema que no se trata, al ser bastante delicado, es el de los despidos.
Aún así, el instrumento teatral es susceptible de numerosas aplicaciones. Incluso hay la posibilidad del llamado "teatro interactivo", en el que los empleados pueden subir al escenario e interpretar una obra.
En lo que va de año ya han trabajado con 15 empresas en toda España (entre las cuales se destacan La Caixa, Nissan, Seat o Danone) y también con organizaciones, como el Instituto de la Empresa Familiar y servicios ciudadanos, como el metro de Barcelona.
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